Swarovski y sus causas ¿justas?

Ay, Swarovski, Swarovski, ¿Cómo logras mutar una y otra vez hasta cubrir de brillos todo aquello que se posa ante tus ojos?
Vale, en materia de mercadeo, no hay como ganarle a esta firma dedicada a los cristales. Que las piedras inundan los portátiles, que tiñen de rosa el moño de Hello Kitty, se incrustan en los móviles y se resisten a pasar desapercibidos como una marca más. No, que va, si hablamos de Swarovski hablamos de exposición múltiple, de presencia indiscreta en cuanto objeto se os ocurra.
Pero es que ya se ha ganado el primer lugar en lo que hace a marcas reconocidas del mundo, ¿cuál es el lÃmite de esta firma? La última incursión es bueno, pues como decirlo, algo para olvidar. A falta de ideas grandilocuentes o gadget a mano la firma ha fabricado una edición limitada de ¡osos pandas! SÃ, asà como os cuento. No le encuentro un sentido pues creo que la moda de los animalillos delicados sobre las mesas del salón ha quedado olvidada en la década del ´70 (mi abuela tenÃa unos cuantos sobre una repisa). Entonces bien, ¿para que traerlos del olvido sólo para decir ¡presente!?
Lo cierto es que aquà están asà que hablaremos de ellos, de estos pequeños osillos que han sido diseñados por Heinz Tabertshofer. Se trata de una madre y su pequeño hijo Panda fabricados enteramente en cristal de color negro y blanco. Se supone que esta edición limitada contribuye con las causas ecológicas de la Swarovski Cristal Society Endangered Wildlife Trilogy pero claro, de paso se aumentan las arcas…
380 euros.
VÃa: Born Rich