Perchas flexibles y recetas para evitar el planchado

Admito que me gusta cocinar y tener la casa limpia, soy buena para preparar deliciosas recetas y hasta me ocupo de las cuentas en mi hogar, aún cuando, como suponéis, aborrezco los números y mi instinto natural me conduce al mundo de las letras. Pero hay cosas que detesto tanto hacer que directamente las hago a un lado. Y sÃ, soy una ama de casa siglo XXI, una ama de casa deseperada frente a algunas labores cotidianas. No me preguntéis sobre como zurcir un calcetÃn porque es mi novio quien se ocupa de esa tarea, tampoco me encargo de limpiar el baño y, otra vez, es él quien se anima a arremangarse para sumergirse en el mundo de la suciedad. Y si hablamos de planchado, trato de evitarlo siempre que pueda.
Pero claro que no es cuestión de andar siempre desprolija solo porque no me gusta el calor de la plancha. Por suerte he encontrado un método bastante efectivo: cuelgo la ropa bien mojada y cuando se seca está prácticamente planchada. Mi novio no usa camisas –el único problema- asà que venimos bien con esta solución. El único problema en la mira es que si bien el método funciona luego las perchas en mi pequeño armario hacen estragos con las prendas. Todo termina arrugado como si nunca hubiera planchad…secado al sol.
Pero no estoy dispuesta a claudicar y someterme a la dictadura de la plancha. Es por eso que antes que rendirme probaré como funcionan estas perchas flexibles que se adaptan a las prendas. Gracias a sus vértices redondeados, no dejan marcas en los hombros de las prendas y además son coloridas y lucen bien. El kit se compone de 6 perchas a un precio de 14 dólares.
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